Hipoacusia: qué es la pérdida de audición y cómo se trata
La hipoacusia es la pérdida parcial o total de la audición en uno o en los dos oídos. Suele avanzar tan despacio que muchas personas tardan años en darse cuenta, y la familia lo nota antes por el volumen de la tele. Te explicamos qué tipos y grados de hipoacusia hay, por qué aparece, cómo se diagnostica, qué tratamiento ayuda y cuándo una pérdida de audición es una urgencia.
Hipoacusia: qué es y a quién afecta
Hipoacusia es el nombre médico de la pérdida de audición, total o parcial, en un oído o en los dos. En la calle se dice «sordera», aunque los médicos suelen reservar esa palabra para las pérdidas más profundas. Es muy frecuente: según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 430 millones de personas en el mundo tienen una pérdida de audición discapacitante, y la cifra crece a medida que la población envejece.
Para oír, el sonido recorre un camino largo: entra por el conducto auditivo, hace vibrar el tímpano, los tres huesecillos del oído medio llevan la vibración al oído interno, la cóclea, y allí las células ciliadas la convierten en impulsos que el nervio auditivo transmite al cerebro. La hipoacusia aparece cuando falla algún punto de este recorrido, y de dónde está el fallo dependen el tipo de hipoacusia y su tratamiento.
La pérdida de audición no es solo cosa de mayores, pero con la edad se vuelve mucho más frecuente. La que llega con los años, la presbiacusia, suele empezar entre los 55 y los 65 años y afecta primero a los sonidos agudos. Como avanza poco a poco y en los dos oídos, el cerebro se acostumbra y la persona tarda en notarla.
Tipos de hipoacusia: conductiva, neurosensorial y mixta
Según dónde esté el problema, se distinguen tres tipos de hipoacusia:
| Tipo | Dónde está el problema | Causas frecuentes | Qué se puede hacer |
|---|---|---|---|
| Conductiva o de transmisión | Oído externo o medio: el sonido no llega bien al oído interno | Tapón de cera, otitis con líquido detrás del tímpano, perforación del tímpano, otosclerosis | A menudo tiene tratamiento: retirar el tapón, tratar la otitis, operar el tímpano o los huesecillos |
| Neurosensorial o perceptiva | Oído interno (células ciliadas) o nervio auditivo | Edad, ruido, algunos medicamentos, infecciones, enfermedad de Ménière, causas genéticas | Suele ser permanente: se compensa con audífonos y, si la pérdida es profunda, con un implante coclear |
| Mixta | Las dos partes a la vez | Infecciones crónicas del oído, golpes fuertes en la cabeza, algunas enfermedades genéticas | Se trata la parte conductiva y se compensa la neurosensorial |
En los adultos, la hipoacusia neurosensorial más habitual es la que llega con la edad o después de años de ruido. Las células ciliadas del oído interno que se dañan no se regeneran, por eso esta pérdida suele ser irreversible, aunque se compensa muy bien. La conductiva, en cambio, a menudo se corrige del todo cuando se trata la causa.
También importa si la hipoacusia es bilateral, en los dos oídos, o unilateral, en uno solo. La neurosensorial bilateral es la típica de la edad; una pérdida en un solo oído, en cambio, siempre hay que estudiarla.
Grados de hipoacusia: leve, moderada, severa y profunda
El grado se mide con la audiometría, en decibelios (dB): cuanto más fuerte tiene que ser un sonido para que llegues a oírlo, mayor es la pérdida. La OMS considera normal oír en los dos oídos sonidos de 20 dB o menos, y habla de pérdida discapacitante cuando en el oído que oye mejor hacen falta más de 35 dB.
| Grado | Cómo se nota en el día a día |
|---|---|
| Hipoacusia leve | En una habitación tranquila oyes bien, pero cuesta seguir una conversación con ruido de fondo o entender a quien habla bajo o lejos |
| Hipoacusia moderada | Cuesta entender una conversación normal incluso en silencio; subes el volumen de la tele y pides a menudo que te repitan |
| Hipoacusia severa o grave | Solo entiendes si te hablan alto y cerca; sin ayuda se pierde la mayor parte de la conversación |
| Hipoacusia profunda | Apenas se oyen las voces fuertes y muchos sonidos del entorno; la comunicación se apoya en la lectura de los labios o en la lengua de signos |
La OMS distingue además un grado moderadamente grave, entre la moderada y la grave. El grado no lo dice todo: dos personas con un audiograma parecido pueden entender el habla de forma muy distinta. Y la hipoacusia leve también merece atención, porque entender cuesta más esfuerzo y la persona empieza a evitar las conversaciones.
Causas de la hipoacusia
- La edad (presbiacusia): el oído interno se desgasta poco a poco; influyen también el ruido acumulado durante la vida, la genética y enfermedades como la tensión alta o la diabetes.
- El ruido: la exposición mantenida a sonidos de más de 85 dB, como la maquinaria, la música alta o los auriculares a tope, daña las células ciliadas. Un solo estallido muy fuerte, como un disparo o un petardo, también puede hacerlo.
- El tapón de cera: la causa tratable más frecuente, sobre todo en las personas mayores. El oído se nota taponado y los sonidos llegan amortiguados.
- Las otitis y el líquido en el oído medio: dan una pérdida temporal, frecuente en los niños; las infecciones repetidas pueden dejar cicatrices en el tímpano.
- La otosclerosis: un problema de los huesecillos del oído medio que suele empezar entre los 20 y los 40 años, empeora despacio y a menudo se repite en la familia.
- Algunos medicamentos dañan el oído (son ototóxicos), entre ellos ciertos antibióticos y algunos tratamientos contra el cáncer. No dejes ninguno por tu cuenta: coméntalo con tu médico.
- Otras causas: la enfermedad de Ménière, infecciones como la meningitis o las paperas, los golpes en la cabeza, los cambios bruscos de presión al bucear y, con poca frecuencia, un tumor benigno del nervio auditivo.
En los bebés, la hipoacusia puede ser congénita, por causas genéticas o por infecciones de la madre durante el embarazo. Por eso a los recién nacidos se les hace una prueba de audición: cuanto antes se detecta la pérdida, mejor se desarrolla el lenguaje.
Primeros síntomas: cómo saber si oyes menos
La pérdida de audición suele avanzar tan despacio que la familia la nota antes que quien la tiene. Estas señales hacen pensar en una hipoacusia:
- pides a menudo que te repitan las cosas o contestas algo que no te han preguntado;
- entiendes bien a una persona en casa, pero en un bar o en una comida familiar con varias personas te pierdes;
- subes el volumen de la tele o de la radio más que los demás;
- te cuesta más entender las voces agudas, de mujeres y niños, que las graves;
- te parece que la gente habla entre dientes o que las voces suenan apagadas;
- no oyes el timbre, el teléfono o el aviso de los electrodomésticos;
- notas pitidos o zumbidos en los oídos;
- evitas cada vez más las reuniones y los planes con mucha gente.
En los niños, las señales son otras: no se giran cuando los llamas, tardan en hablar o hablan peor que otros niños de su edad. Si la pérdida está en un solo oído, la persona suele notar que no sabe de dónde viene un sonido o que siempre se coloca con el oído bueno hacia quien habla.
Los acúfenos, ese pitido o zumbido que nadie más oye, van muy a menudo de la mano de la hipoacusia. Si es tu caso, lee también nuestro artículo sobre acúfenos o tinnitus.
Hipoacusia súbita: cuándo es una urgencia
La hipoacusia súbita, o sordera súbita, es una pérdida de audición rápida y sin explicación, de golpe o en el transcurso de unos días, casi siempre en un solo oído. Muchas personas se despiertan con el oído «taponado», lo atribuyen a la cera o a un resfriado y esperan. Es un error: es una urgencia médica.
Alrededor de la mitad de las personas recuperan parte o toda la audición por sí solas, pero el tratamiento, normalmente con corticoides, funciona mejor cuanto antes se empieza. Si se retrasa más de dos a cuatro semanas, las posibilidades de recuperar el oído bajan.
Ve a urgencias ese mismo día si has perdido audición de repente, en uno o en los dos oídos, aunque la pérdida te parezca leve, o si oyes menos después de un golpe en la cabeza, un estallido o una inmersión.
Llama al 112 si la pérdida de audición llega junto con un vértigo intenso, debilidad o adormecimiento de un lado de la cara, dificultad para hablar o para tragar, o pérdida de fuerza en un brazo o una pierna: pueden ser señales de un ictus.
Pide cita con tu médico de cabecera en los próximos días si te duele el oído, te supura o tienes fiebre, o si notas que oyes peor por un lado que por el otro.
Diagnóstico y tratamiento de la hipoacusia
El primer paso es tu médico de cabecera: te mirará los oídos y, si hace falta, te derivará al otorrinolaringólogo, el otorrino. El especialista te preguntará desde cuándo oyes menos, si es en un oído o en los dos, qué medicamentos tomas y si has trabajado con ruido, y te hará estas pruebas:
- otoscopia, para ver el conducto auditivo y el tímpano, donde se descubren los tapones y las otitis;
- pruebas con diapasón, que ayudan a distinguir una hipoacusia conductiva de una neurosensorial;
- audiometría: con unos auriculares indicas cuándo oyes tonos de distinto volumen y frecuencia, y en la audiometría verbal repites palabras; el audiograma muestra el tipo y el grado de la pérdida;
- impedanciometría o timpanometría, que valora el tímpano y el oído medio;
- resonancia magnética, si la pérdida está en un solo lado o hay otros síntomas.
El tratamiento depende del tipo de hipoacusia:
- Tapón de cera: se retira en la consulta. No uses bastoncillos, que empujan la cera hacia dentro.
- Otitis, perforación del tímpano, otosclerosis: tratamiento de la infección o cirugía, como la reparación del tímpano o de los huesecillos.
- Hipoacusia neurosensorial: los audífonos compensan muchas pérdidas que no tienen cura. Los actuales son pequeños, se ajustan al audiograma de cada persona y muchos se conectan al móvil o a la tele. En España los adapta el audioprotesista, mejor después de que el otorrino haya descartado otras causas.
- Hipoacusia severa o profunda que ya no mejora con audífonos: implante coclear, un dispositivo que se coloca con cirugía y estimula directamente el nervio auditivo. Para la pérdida en un solo oído hay audífonos especiales e implantes de conducción ósea.
Cuanto antes se corrige la audición, más fácil le resulta al cerebro volver a acostumbrarse a los sonidos. Para cuidar tus oídos cada día, en la categoría «Oído» tienes Otovitalor, un complemento alimenticio en sobres para los oídos y la audición, pensado para la circulación del oído y del cerebro. Los adultos toman un sobre al día, disuelto en un vaso de agua o de zumo de fruta; el envase trae 7 sobres. No se recomienda durante el embarazo ni la lactancia. Es un apoyo diario que acompaña a la revisión en el otorrino y al audífono, si te lo han indicado.
Vivir con hipoacusia y proteger la audición que tienes
- Cuéntale a tu familia y a tus amigos que oyes menos, y pídeles que te hablen de frente, más despacio y un poco más alto, sin gritar.
- Cuando converses en casa, baja el ruido de fondo: apaga la tele o la radio.
- En los restaurantes, elige una mesa tranquila, lejos de la cocina y de los altavoces.
- Pon subtítulos en la tele y usa avisos luminosos o con vibración para el timbre y el móvil.
- Protege los oídos del ruido: tapones u orejeras con la maquinaria, en conciertos y en la discoteca, y auriculares a un volumen moderado y con pausas.
- No te limpies los oídos con bastoncillos ni te metas objetos en el oído.
- Cuida la tensión arterial y el azúcar: con los años, la hipertensión y la diabetes también influyen en la audición.
- A partir de los 50 años, revisa tu audición de vez en cuando, aunque te parezca que oyes bien.
Si la pérdida de audición limita tu día a día, puedes pedir la valoración del grado de discapacidad en los servicios sociales de tu comunidad autónoma. Y si crees que la causa es el ruido del trabajo, coméntalo también con el servicio de prevención de tu empresa.
Preguntas y respuestas
¿Qué es la hipoacusia, en palabras sencillas?
Es la pérdida de audición: oír menos de lo normal, en uno o en los dos oídos. Puede ser leve, cuando solo cuesta entender con ruido de fondo, o profunda, cuando apenas se oyen las voces fuertes.
¿Hipoacusia y sordera son lo mismo?
Casi. Hipoacusia es el término médico para cualquier pérdida de audición, y sordera se usa sobre todo para las pérdidas profundas o totales. En el día a día, las dos palabras se usan como sinónimos.
¿La hipoacusia neurosensorial tiene cura?
Las células del oído interno que se han dañado no se recuperan, así que la pérdida suele ser permanente. Pero se compensa muy bien, con audífonos y, en las pérdidas profundas, con un implante coclear. La excepción es la hipoacusia súbita, que puede mejorar si se trata a tiempo.
¿Con una hipoacusia leve hace falta audífono?
No siempre. Depende de cuánto te limite: si te cuesta seguir las conversaciones en el trabajo o con la familia, un audífono puede ayudar mucho. Lo decides con el otorrino después de la audiometría.
¿Qué médico trata la hipoacusia?
Empieza por tu médico de cabecera, que te derivará al otorrinolaringólogo. El otorrino busca la causa y hace la audiometría, y el audioprotesista adapta el audífono. Si pierdes audición de repente, ve a urgencias ese mismo día.
¿Se recupera la audición perdida por el ruido?
La sensación de oído taponado después de un concierto suele pasar en horas o en un día, pero el daño que se repite deja una pérdida permanente. Por eso lo importante es proteger los oídos a tiempo.