Acúfenos (tinnitus): causas, síntomas y tratamiento
Pitidos, zumbidos, silbidos o un siseo que nadie más oye: eso son los acúfenos, también llamados tinnitus. Normalmente no son peligrosos y tienen que ver con la audición, el ruido o un tapón de cera, pero a veces son un motivo para ir al médico enseguida. Te explicamos cómo dar con la causa, qué tratamiento ayuda y cómo proteger tus oídos.
Acúfenos o tinnitus: qué son y cómo se notan
Un acúfeno (o tinnitus) es un sonido que oyes sin que haya una fuente externa. Cada persona lo describe a su manera: pitido, zumbido, silbido, siseo, soplido, chasquidos. Puede notarse en un oído o en los dos, ser continuo o ir y venir, suave o tan fuerte que no te deja dormir ni concentrarte. Algunas personas lo oyen «dentro de la cabeza» más que en los oídos. Es muy frecuente, sobre todo a partir de los 50 años y en quienes han pasado años en ambientes ruidosos, en el trabajo o en el tiempo libre.
El acúfeno no es una enfermedad, sino un síntoma. Lo más habitual es que detrás haya un cambio en el funcionamiento del sistema auditivo: el cerebro recibe menos señales del oído y, como si «subiera el volumen», empieza a percibir su propio ruido de fondo. Por eso los acúfenos van tan a menudo de la mano de una pérdida de audición, aunque quien la tiene todavía no se haya dado cuenta.
Un caso aparte es el acúfeno pulsátil, un latido o un soplido al ritmo del corazón. Es menos frecuente y puede estar relacionado con los vasos sanguíneos, así que siempre hay que estudiarlo.
Pitido en el oído: las causas más frecuentes
Las causas son muchas, desde un simple tapón de cera hasta enfermedades del oído interno:
| Causa | Cómo se nota | Qué hacer |
|---|---|---|
| Pérdida de audición por la edad | Pitido agudo y constante en los dos oídos, cuesta seguir una conversación cuando hay mucha gente | Revisar la audición en el otorrino, valorar un audífono |
| Ruido fuerte: conciertos, auriculares, obras, disparos | Pitido después de la exposición; si se repite a menudo, puede quedarse mucho tiempo | Dejar descansar los oídos y, a partir de ahí, protegerlos |
| Tapón de cera | Oído taponado, sonidos amortiguados, zumbido en un lado | Que te lo quiten en el centro de salud, no con bastoncillos |
| Otitis, líquido en el oído medio después de un resfriado | Zumbido, oído taponado, dolor, a veces fiebre | Revisión y tratamiento de la inflamación |
| Enfermedad de Ménière | Crisis de vértigo intenso, acúfeno, pérdida de audición y sensación de oído lleno en un lado | Estudio en el otorrino |
| Efecto secundario de medicamentos | El acúfeno empezó después de iniciar un tratamiento nuevo | No dejar el medicamento por tu cuenta, comentarlo con el médico |
| Estrés, ansiedad, dormir poco | El ruido aumenta en las épocas de tensión y en silencio | Horarios regulares, descanso y, si hace falta, ayuda de un psicólogo |
Con menos frecuencia, el acúfeno tiene que ver con la articulación de la mandíbula (cruje al masticar, aprietas los dientes por la noche), con el cuello, con la tensión alta o con problemas de los vasos. Sobre la tensión tienes más información en el artículo cómo bajar la tensión.
La cera no hay que quitarla «por higiene»: protege el conducto auditivo y normalmente sale sola. Los tapones se forman más en quien se limpia los oídos con bastoncillos y empuja la cera hacia dentro, y en quien lleva audífonos o tapones para los oídos.
Zumbido en un solo oído y acúfeno pulsátil
Un acúfeno en un solo oído, sobre todo si además oyes peor por ese lado, conviene que lo vea pronto el médico. La mayoría de las veces la causa es sencilla: un tapón o una inflamación. Pero una audición desigual puede deberse, en raras ocasiones, a un tumor benigno del nervio auditivo (neurinoma del acústico o schwannoma vestibular), así que, si la diferencia entre los dos oídos no tiene explicación, el médico puede pedir una resonancia magnética.
El acúfeno pulsátil, al ritmo del corazón, puede aparecer con la tensión alta, la anemia, un aumento del flujo de sangre o particularidades en la forma de los vasos. Normalmente no es grave, pero hay que buscar la causa: el médico ausculta la zona del oído y del cuello, toma la tensión, pide un análisis de sangre y, si hace falta, un estudio de los vasos.
Rara vez el sonido lo oye también el médico, por ejemplo con soplos vasculares o con pequeños espasmos de los músculos del oído medio y del paladar. Este acúfeno «objetivo» es poco frecuente y siempre hay que estudiarlo.
Otro motivo para no aplazar la consulta: que el acúfeno no te deje dormir ni trabajar, o que te provoque ansiedad o tristeza. Se puede aliviar mucho si se trata en lugar de aguantarlo en silencio.
Cómo se revisa la audición si tienes acúfenos
Con acúfenos, el primer paso es tu médico de cabecera, que te derivará al otorrinolaringólogo, el otorrino. El especialista te preguntará cuándo empezó, cómo es el sonido, si hay mareo o dolor y qué medicamentos tomas, y te explorará los oídos.
- Otoscopia: se mira el conducto auditivo y el tímpano; así se ven los tapones, las inflamaciones o el líquido detrás del tímpano.
- Audiometría: con unos auriculares indicas cuándo oyes sonidos de distinta frecuencia y volumen. El resultado, el audiograma, muestra en qué frecuencias ha bajado la audición.
- Impedanciometría (timpanometría): valora la movilidad del tímpano y la presión en el oído medio.
- Resonancia, análisis, estudio de los vasos: si el acúfeno está en un solo lado, es pulsátil o va acompañado de otros síntomas.
Si las pruebas no encuentran una causa peligrosa, eso ya es una buena noticia: el acúfeno no significa que vayas a perder el oído ni que tengas algo grave en el cerebro. Saberlo reduce la ansiedad, y con ella el sonido suele parecer más débil y menos molesto.
Antes de la consulta, apunta cuándo y cómo apareció el acúfeno y qué lo empeora, y lleva la lista de los medicamentos que tomas.
Acúfenos: qué hacer en casa
En casa no se elimina la causa, pero sí puedes hacer que el sonido se note menos sin dañar los oídos.
- Evita el silencio total. Un sonido de fondo suave, como un ventilador, el ruido de la lluvia o música tranquila, hace que el pitido se note menos, sobre todo al dormirte.
- Cambia el foco de atención. Cuanto más escuchas el acúfeno, más fuerte parece. Las aficiones, los paseos y la compañía distraen y le quitan importancia.
- Relájate. Los ejercicios de respiración, el yoga y una rutina tranquila por la noche reducen la tensión y, con ella, la percepción del sonido.
- Cuida el sueño. Acuéstate a la misma hora, deja el móvil antes de dormir y ventila el dormitorio.
- Nada de bastoncillos ni de velas o conos para los oídos: no sacan la cera y pueden quemar el oído o empujar el tapón más adentro.
- Busca tus desencadenantes. Si el acúfeno empeora después del café, del alcohol o de las comidas saladas, prueba a reducirlos.
- Tómate la tensión si el acúfeno late, y apunta los valores para el médico.
Te ayudará llevar un diario: apunta cuándo se oye más fuerte, qué has comido y bebido, cómo has dormido y cuánto estrés has tenido. Al cabo de un par de semanas suele aparecer un patrón, y al médico estas notas le resultan muy útiles.
Tratamiento de los acúfenos y cuidado de la audición
No hay ninguna pastilla que apague los acúfenos: se trata la causa y se enseña al cerebro a hacer menos caso al sonido. El médico quita el tapón, trata la otitis o propone un audífono si la audición ha bajado: cuando oyes mejor lo que te rodea, el acúfeno suele pasar a un segundo plano.
Mucha gente retrasa el audífono durante años. Los actuales son pequeños y casi invisibles, se ajustan solos a una habitación tranquila o a una calle ruidosa, y algunos llevan un generador de sonido que enmascara el pitido. Cuanto antes se corrige la audición, más fácil le resulta al cerebro acostumbrarse.
Si el acúfeno dura tiempo y pesa en el día a día, ayudan la terapia sonora, la terapia de reentrenamiento del tinnitus (TRT) y la terapia cognitivo-conductual. No eliminan el sonido, pero enseñan a reaccionar con más calma: el acúfeno deja de angustiar y, con el tiempo, cada vez se nota menos.
Para cuidar la audición, en la categoría «Oído» tienes Otovitalor, un complemento alimenticio en sobres para la circulación del oído y del cerebro. El envase trae 7 sobres; los adultos toman un sobre al día, disuelto en un vaso de agua o de zumo de fruta. No se recomienda durante el embarazo ni la lactancia, y no debe usarse como sustituto de una dieta variada y equilibrada. Completa la alimentación, pero si el acúfeno continúa o empeora, la consulta y la audiometría siguen siendo necesarias.
Cuándo ir al médico de urgencia
Llama al 112 o ve a urgencias si el acúfeno ha aparecido:
- junto con una pérdida brusca de audición en uno o en los dos oídos: en la sordera súbita el tratamiento funciona mejor cuanto antes se empieza, así que no hay que esperar;
- después de un golpe en la cabeza;
- junto con debilidad o parálisis de un lado de la cara, vértigo intenso, dificultad para hablar o para ver, o adormecimiento de un brazo o una pierna: pueden ser señales de un ictus.
Si de repente te da un mareo fuerte, no conduzcas: pide que te lleven o llama al 112.
Pide cita para los próximos días si:
- el acúfeno late al ritmo del corazón;
- te duele el oído, te sale líquido o sangre, o tienes fiebre;
- el acúfeno y la pérdida de audición están en un solo lado.
Sin urgencia, con tu médico de cabecera, si el acúfeno dura más de unas semanas, empeora o no te deja dormir ni trabajar.
Cómo proteger tus oídos
Las células sensoriales del oído interno que se dañan con el ruido no se regeneran: es más fácil proteger la audición que recuperarla.
- Pon los auriculares a un volumen que te permita oír a quien te habla al lado, y haz pausas. Los auriculares con cancelación de ruido te permiten escuchar más bajo en el transporte público.
- En conciertos, en discotecas y al usar el taladro o el cortacésped, ponte tapones o protectores auditivos.
- No te quedes cerca de los altavoces.
- Después de un día ruidoso, regala silencio a tus oídos: unas horas sin auriculares ayudan a que la audición se recupere.
- Después del baño, sécate las orejas con la toalla solo por fuera.
- Si trabajas con ruido, usa los equipos de protección y hazte revisiones periódicas de la audición.
- A partir de los 50 años, revisa tu audición aunque te parezca que todo va bien: la pérdida avanza sin que te des cuenta.
- No vueles ni bucees con la nariz muy taponada: la diferencia de presión puede dañar el oído.
- Vigila cómo escuchan música los niños y los adolescentes: también en sus auriculares hay que limitar el volumen.
Preguntas y respuestas
¿Qué causa los acúfenos?
Lo más frecuente es la pérdida de audición por la edad, el ruido fuerte, un tapón de cera o una inflamación del oído. Con menos frecuencia, la enfermedad de Ménière, efectos secundarios de medicamentos o problemas de los vasos o de la tensión. La causa concreta la aclaran la exploración y la audiometría.
¿Los acúfenos se quitan solos?
El pitido después de un concierto suele bajar en unas horas o días. El que causa un tapón de cera o una otitis desaparece con el tratamiento. El tinnitus de larga duración puede quedarse, pero con el tiempo la mayoría de las personas se acostumbra y le molesta mucho menos.
¿El tinnitus puede deberse a la tensión arterial?
Sí, sobre todo el que late al ritmo del corazón. Pero la tensión es solo una de las causas: con más frecuencia el problema está en el propio oído. Tómate la tensión varias veces y a distintas horas, y enseña los valores a tu médico.
¿El estrés puede causar zumbido en los oídos?
El estrés, la ansiedad y dormir poco rara vez lo provocan por sí solos, pero hacen que se oiga más fuerte y moleste más. Por eso la relajación, un buen descanso y, si hace falta, la ayuda de un psicólogo son una parte importante del tratamiento.
¿A qué médico ir si me pitan los oídos?
A tu médico de cabecera o al otorrino. Si pierdes la audición de repente, tienes un vértigo intenso o debilidad en la cara, ve a urgencias o llama al 112.
¿Puedo echarme gotas en el oído para los acúfenos?
No sin que te vea un médico. El aceite, el alcohol y los remedios caseros no eliminan los acúfenos y, si el tímpano está perforado, pueden dañar el oído medio.